Día 6. Córdoba-Alcaracejos
La mañana amaneció nublada y agradable, ideal para recorrer kilómetros. A pesar de comenzar con buen ritmo, los estragos del maltrato sufrido por la bici ayer empezaron a notarse. Cerca del kilómetro 30, el camino se deterioró, convirtiéndose en un sendero y luego en un gran surco por donde corría el agua. Por suerte, una pareja inglesa que también iba de peregrinos nos ayudó a cruzar este obstáculo. El resto del camino transcurrió sin complicaciones, aunque fue largo. Hoy, finalmente, descanso en casa, contento de haber superado otro desafío en mi viaje.